Cuando los datos se convierten en juego: “La Carrera del Chorlitejo Patinegro”

Un videojuego basado en datos reales para entender —jugando— la biodiversidad de los humedales


Cuando los datos se convierten en experiencia

¿Puede un espacio de datos convertirse en un videojuego?

No es la primera respuesta que viene a la cabeza cuando pensamos en datos, interoperabilidad o gobernanza. Normalmente los asociamos a gráficos, análisis o toma de decisiones.

Pero en HELEADE, los datos también pueden experimentarse.

La Universidad de Alicante ha desarrollado La Carrera del Chorlitejo Patinegro, un videojuego educativo basado en datos reales que traslada la biodiversidad de los humedales del sur de Alicante a un entorno interactivo . Lo que antes se consultaba en forma de información, ahora se vive a través del juego.

Este cambio de formato no es solo estético. Es una forma distinta de acercar el conocimiento al territorio, especialmente a nuevos públicos, y de demostrar que los datos no solo sirven para analizar o decidir.

También pueden servir para comprender.

1. Un videojuego basado en datos reales

La carrera del chorlitejo patinegro no es un juego cualquiera. Está construido a partir de datos y conocimiento científico sobre la biodiversidad de los humedales del sur de Alicante.

El protagonista es una especie real y amenazada: el chorlitejo patinegro, un ave que habita playas y humedales del litoral mediterráneo . A través de su experiencia, el jugador se adentra en un entorno que reproduce dinámicas reales del territorio.

Del dato al entorno interactivo

El videojuego recrea una playa arenosa típica de este ecosistema, no como un escenario genérico, sino como una representación basada en información real.

Los elementos del entorno —desde la fauna hasta las amenazas presentes— no son decorativos. Responden a situaciones que afectan directamente a la reproducción y supervivencia de la especie.

Esto marca una diferencia importante: el juego no simplifica la realidad, la traduce.

Ciencia, tecnología y divulgación en un mismo formato

El desarrollo del videojuego combina tres dimensiones que rara vez se encuentran en una misma herramienta:

  • conocimiento científico,
  • tecnología informática,
  • y divulgación ambiental.

Este enfoque permite que la información no se limite a ser consultada, sino que se convierta en una experiencia accesible y comprensible, especialmente para públicos más jóvenes .

Un paso más en el uso de los datos

En el contexto de HELEADE, este videojuego representa algo más que una iniciativa divulgativa.

Es un ejemplo de cómo los datos pueden salir del ámbito técnico y generar nuevas formas de interacción con el territorio. No solo se utilizan para analizar o gestionar, sino también para comunicar, sensibilizar y acercar la realidad ambiental a la ciudadanía.

2. Jugar para entender un problema real

En el videojuego no hay una explicación inicial que te diga qué está pasando.

No hay un texto largo sobre biodiversidad ni sobre amenazas ambientales.

Empiezas a jugar… y lo entiendes.

El jugador se pone en el lugar del chorlitejo patinegro y avanza por un entorno que, poco a poco, se va complicando. Aparecen obstáculos que no son ficticios, sino problemas reales que afectan a su supervivencia.

Amenazas que no son parte del juego, sino de la realidad

Durante la partida, el jugador se enfrenta a situaciones como:

  • mascotas sueltas que invaden zonas de cría,
  • presencia de gatos ferales,
  • residuos en el entorno,
  • presión humana en espacios sensibles .

No se presentan como conceptos teóricos. Se convierten en obstáculos que afectan directamente al progreso dentro del juego.

Esto genera un cambio importante:

lo que normalmente se explica, aquí se experimenta.

Aprender sin que te lo expliquen

A medida que avanza la partida, el jugador empieza a entender las consecuencias de cada elemento del entorno.

Por qué una zona aparentemente tranquila puede ser crítica.

Por qué una acción cotidiana puede tener impacto.

Por qué la supervivencia de una especie depende de factores que, muchas veces, pasan desapercibidos.

No es un aprendizaje impuesto.

Es un aprendizaje que emerge de la propia interacción.

Aquí el videojuego consigue algo difícil:

convertir un problema complejo en una experiencia comprensible.

Y hacerlo sin simplificarlo en exceso.

3. De la concienciación al cambio de comportamiento

Entender un problema es importante.

Pero no siempre es suficiente.

Por eso, el videojuego introduce una segunda fase que va un paso más allá de la experiencia inicial: no solo muestra el impacto de las acciones, sino que invita a actuar de forma distinta.

Aprender haciendo: la gestión de residuos

En esta fase, el jugador se enfrenta a una tarea concreta: recoger y clasificar residuos en distintos contenedores.

Puede parecer una mecánica sencilla, pero está diseñada para reforzar algo clave: la relación directa entre comportamiento individual y estado del entorno.

Cada decisión cuenta.

Cada acción tiene una consecuencia.

Y el sistema de puntuación refuerza ese aprendizaje, premiando las decisiones correctas y haciendo visible el impacto de hacerlo bien o mal .

De la información al hábito

Aquí el juego deja de ser solo una herramienta de concienciación.

Se convierte en un espacio donde se ensayan comportamientos:

  • separar residuos correctamente,
  • prestar atención al entorno,
  • actuar con mayor responsabilidad.

Lo interesante es que este aprendizaje no se produce a través de normas o instrucciones, sino mediante la repetición y la experiencia.

Y eso es lo que marca la diferencia.

4. El papel de HELEADE: del dato al impacto

Este videojuego no es una pieza aislada.

Es posible gracias al trabajo previo con datos dentro del proyecto HELEADE.

Detrás de la experiencia hay un portal de datos abiertos que permite crear, catalogar y compartir modelos 3D de la biodiversidad de los humedales del sur de Alicante . Estos recursos forman parte del espacio de datos, donde la información no solo se almacena, sino que se organiza y se pone a disposición para distintos usos.

De la infraestructura a la experiencia

HELEADE proporciona el marco que hace posible este tipo de iniciativas:

  • datos accesibles y reutilizables,
  • modelos digitales basados en información real,
  • y un entorno donde distintos actores pueden contribuir y utilizar esos datos.

El videojuego es una consecuencia de ese ecosistema.

Una forma de transformar datos en algo que se puede ver, explorar y experimentar.

Nuevas formas de generar valor con los datos

Normalmente, el valor de los datos se asocia a análisis, eficiencia o toma de decisiones. Pero este caso muestra otra dimensión: su capacidad para generar impacto social.

A través de este tipo de herramientas, los datos:

  • se convierten en contenido educativo,
  • llegan a públicos que normalmente no acceden a este tipo de información,
  • y ayudan a construir una comprensión más cercana del territorio.

HELEADE actúa así como puente entre el conocimiento científico y la ciudadanía, ampliando el alcance de los datos más allá del ámbito técnico.

5. Cuando los datos también educan

Este caso abre una perspectiva que no siempre se tiene en cuenta cuando se habla de espacios de datos.

Normalmente se asocian a análisis, gestión o toma de decisiones. A herramientas pensadas para administraciones, empresas o equipos técnicos.

Pero los datos también pueden cumplir otra función:

hacer comprensible la realidad del territorio para la ciudadanía.

El videojuego demuestra que es posible traducir información compleja en experiencias accesibles, sin perder el vínculo con el conocimiento científico. Y, sobre todo, sin simplificar en exceso los problemas.

Esto es especialmente relevante en el ámbito ambiental, donde la sostenibilidad no depende solo de decisiones técnicas, sino también de comportamientos individuales y colectivos.

Cuando los datos se acercan a las personas de esta forma, dejan de ser algo abstracto y pasan a formar parte de cómo entendemos y nos relacionamos con el entorno.

Conclusión: entender para cuidar

El valor de los datos no está solo en su capacidad para analizar o predecir. También está en su capacidad para conectar a las personas con el territorio.

El videojuego desarrollado en el marco de HELEADE muestra que esa conexión puede construirse desde la experiencia. Que es posible aprender, comprender y actuar a través de formatos que van más allá de lo técnico.

Porque cuando el conocimiento se vive, no solo se entiende mejor.

También es más fácil que se traduzca en acción.


Prueba el videojuego aquí.


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